¿QUIÉN HUBIERA PENSADO? MI EXPERIENCIA DE SERVICIO CIVIL EN EL CENTRO DE QALAUMA

¿QUIÉN HUBIERA PENSADO? MI EXPERIENCIA DE SERVICIO CIVIL EN EL CENTRO DE QALAUMA - BOLIVIA

Hace mucho tiempo pensaba en la posibilidad de hacer un año de servicio civil en un País extranjero, pero cada vez había algo me bloqueaba y me mantenía parada en la idea de elegir una ciudad para vivir y buscar trabajo en manera más estable.

No soy vieja, pero la presión social me había hecho silenciar la voz interna que surgía cada vez para dejarme elegir la experiencia del servicio civil. Entonces, sin llegar a expectativas demasiado altas, comencé lentamente a leer los proyectos propuestos por las distintas asociaciones y tratar de entender a dónde quería ir.

La decisión no fue fácil, dado que mi interés estaba en muchos proyectos, pero al final logré elegir uno, el que más (en mi opinión) me representaba y que respondía a un tema que estudié durante muchos años y me ha gratificado. Leí el proyecto con atención y me convencí cada vez más de que quería presentar mi solicitud. El tema era para"sector de justicia" y la figura que buscaban podría coincidir con la que más me interesó. Hice la entrevista y estuve esperando la respuesta unos meses.

Todavía recuerdo la emoción que tuve cuando recibí la llamada del presidente de CVCS. ¡Todavía no podía creer que pronto iría a La Paz, Bolivia por un año!

Mi mente captó las noticias muy bien, pero al mismo tiempo no podía focalizar que estaba pasando.

¿Me iría por un año? Y ahora?

Los pensamientos empezaron a fluir rápidamente, la emoción y el miedo eran intensos.

Preparando la maleta, la visa, un poco de melancolía para saludar a mi familia y a las personas que me rodean...

Pero ahora estaba lista y me iba con mis compañeros de aventura.

Tenía una mezcla de emociones internas que eran difíciles de describir y aún no podía creer que estaba haciendo el proyecto que perseguí durante varios años.

Aterrizamos en el aeropuerto de El Alto en Bolivia, a casi 4.000 metros de altura y allí, esperándonos, estaba Sara Soldavini, nuestra OLP italiana preparada para darnos la bienvenida y presentarnos la ciudad.

La altitud fue uno de los primeros obstáculos que tuve que enfrentar, pero después de unos días, todo había terminado y estaba lista para disfrutar de esta ciudad.

Desde el principio, una realidad muy diferente de la que estaba acostumbrada a vivir, pero mi curiosidad era muy alta y no podía sacarme la sonrisa de los labios.

Los colores de la ciudad me llamaron la atención e incluso ahora, a pesar de que han pasado varios meses, me sorprende cada vez que descubro algún nuevo rincón de La Paz.

 

Bolivia es uno de los lugares de América del Sur donde se han conservado las numerosas características que hacen que este lugar sea único y especial.

Ver las mujeres de pollera de todas las edades caminando por la calle, cargadas de su aguayo de colores, me da una sensación de felicidad. Me enseñan todos los días, y me generan determinación en el trabajo y en la vida.

Todos los días a pesar de las dificultades causadas por vivir en un contexto diferente al mío, trato de capturar cosas positivas y apreciar la simplicidad de las personas. A pesar de todo lo que estoy viendo y viviendo, me convenzo aún más que he elegido un lugar interesante y hermoso donde puedo tener esta experiencia.

Me gusta la labor que hago, trabajo con los/las trabajadores sociales que están en último año de la universidad boliviana y trabajan en el programa post-penitenciario.

Mi función consiste en hacer seguimiento a los jóvenes que están en el centro de rehabilitación de Qalauma por más de 6 meses y comenzar a identificar cuáles son sus necesidades, que pueden variar desde el apoyo en la educación, el trabajo, la capacitación relacional y psicológica, la salud y el apoyo legal.

   

La implementación del sistema penitenciario no es fácil y las modalidades de rehabilitación de los jóvenes es diferente entre el grupo multidisciplinario y la policía.

Creo en el programa post-penitenciario de Qalauma, creo en los valores y la educación que queremos transmitir a los y las jóvenes, no a través de la disciplina militar, sino a través de la reflexión y el razonamiento.

Creo que los y las jóvenes que están en el centro Qalauma deben tener una segunda oportunidad para poder mejorar sus condiciones de vida y lo que trato de transmitir a ellos es:

“En la vida siempre hay una segunda oportunidad si sabes cómo construirla, nunca debemos rendirnos porque la vida es hermosa e impredecible y siempre debemos luchar contra las dificultades diarias".

Nadie es perfecto y todos cometen errores, pero esto no significa que debamos pararnos es por eso que todos los días me doy cuenta que el apoyo que damos es recíproco.

Me gusta salir de mi rol formal como trabajadora social, me gusta sentarme con ellos y hablar sobre muchas cosas de la vida, debo reconocer que el hecho de escuchar y regalarles una simple conversación genera  sentimientos positivos. No siempre es fácil, por esta razón es importante no perder de vista el objetivo y los valores que queremos transmitir, porque es más estimulante trabajar así y para ayudar a los jóvenes del centro que necesitan una segunda oportunidad utilizando todas las herramientas posibles.

Eleonora Trapletti

Voluntaria Servicio Civil - CVCS