ADOLESCENTES CON RESPONSABILIDAD PENAL VINCULADOS A DELITOS DE VIOLENCIA SEXUAL Y ATENCIÓN ESPECIALIZADA

Quizás todo lo que nos asusta, en su esencia más profunda,
sea algo desolado que necesita nuestro amor.
Rainer Maria Rilke

El delito contra la Libertad sexual pasa a ser el delito más cometido por adolescentes que se encuentran en los Centros de Reintegración Social, de acuerdo a datos proporcionados por los responsables de los Centros de Orientación y Reintegración Social de los nueve departamentos del país, de los adolescentes con responsabilidad penal el 41% están vinculados a delitos de violencia sexual, seguido con un 30% en delitos contra la propiedad, el 15 % en delitos contra las personas, el 12 % en delitos de suministro de sustancias controladas y el 2 % en otros delitos.

Las ofensas y delitos sexuales vinculados a adolescentes con responsabilidad penal son un problema complejo para la sociedad y denotan una debilidad en los sistemas educativos, de protección y prevención. El comportamiento sexual dentro del delito de violencia sexual tiene una gama amplia de comportamientos que van desde la falta de control del impulso sexual, que se proyecta de un modo desviado hacia objetivos sexuales inaceptables como son delitos sexuales contra niños, niñas; el uso de la violencia para forzar el sometimiento sexual de una mujer; y hasta llegar a una patología más severa en el comportamiento cuando el agresor lo dirige hacia un familiar cercano.

La prevención terciaria dirigida a evitar la reincidencia en este tipo de delitos ha sido acordada en el “Encuentro nacional de administradores y responsables de Centros de Atención de adolescentes con responsabilidad penal”, organizado por el Ministerio de Justicia. El programa de prevención se fundamenta en la detección de factores de riesgo como elementos que predisponen, desencadenan y mantienen la conducta antisocial

La terapia en delitos violencia sexual es imprescindible ya que la tendencia de los agresores sexuales es la reincidencia y el incremento del número de ataques. También es imprescindible trabajar los factores sociales y culturales que afectan al hombre en la interacción con su entorno, es decir analizar la dinámica que se desarrolla en la estructura familiar del agresor; el entorno social en el que se desenvuelve y como están basadas en concepciones y prácticas machistas, que tienen como ejes la misoginia y el sexo compulsivo que proyectan la imagen de la mujer como un objeto sexual.

La intervención específica en la población de agresores sexuales adolescentes y adultos tiene por objetivo formar una percepción sana de la sexualidad y el establecimiento de estrategias eficaces de autocontrol.
Eventos como el encuentro de responsables de los centros permiten dialogar sobre los problemas comunes y buscar estrategias conjuntas para acordar abordajes compartidos que terminen generando una sociedad más segura, relaciones interpersonales más sanas y respetuosas.

Por: Siria Aramayo Zamudio
Consultora de ProgettoMondo Mlal para Sedeges