CUANDO TODO ES MAS CLARO

Hay días como este, donde la nostalgia me embarga y el deseo de tomar el primer vuelo para “escapar y volver” llega tan repentinamente.

Entonces empiezo a pensar en la motivación que tuve para venir aquí y todo adquiere otro color, otra forma y la fuerza de repente viene a mí.

Los pensamientos se transforman y se vuelven cada vez más positivos.

Salgo a la calle y observo el paisaje y la gente.

Miro a las cholitas que están al costado del camino para vender frutas o verduras y cuando me sonríen soy feliz.

Veo gente que ayuda a personas mayores a cruzar la calle, observo los colores de esta hermosa ciudad y

todo adquiere otro significado.

Estoy creciendo, estoy aprendiendo y madurando como nunca hubiera pensado.

Cuántas dudas tenía antes de irme, cuántos miedos…

Estas experiencias te hacen pensar mucho sobre el significado de la vida, sobre la vida cotidiana y entiendes que parar no es bueno, no es para mí, tampoco es bueno para las personas que están aquí, con quienes trabajo y para quienes trabajo…

Se lo debo a ellos, me lo debo a mí mismo y a quienes creen en mí.

No siempre es fácil, pero estoy aquí por una razón y cada día se fortalece y está más viva.

La sonrisa de los jóvenes que veo cada vez que entro al centro penitenciario donde trabajo confirma por qué tomé esta decisión.

Esperar un encuentro para hablar sobre su situación, cómo se sienten, sus deseos… eso es lo que me mantiene en marcha.

Las miradas, esas miradas que a pesar de las dificultades continúan luchando y emocionándose.

Miro los ojos brillantes de un jóven que me explica qué es el amor para él …

te cuenta acerca de su novia que también está privada de libertad y vive al otro lado de la prisión y que los únicos momentos para verse son durante la transición de una actividad a otra.

Me hace pensar … me conmueve, porque a pesar de todo, ellos creen en un amor que quizás no recibieron de su familia, pero continúan, luchan … a veces se equivocan y sin embargo no se detienen.

Estos muchachos cometieron errores, pero sus corazones laten más fuerte que antes y la privación de libertad amplifica todo.

Entrar al centro penitenciario no es fácil, no es posible acostumbrarse a las constantes requisas y numerosas preguntas que hacen los policías, cada vez que ingreso. No es fácil…

Luego entramos y todo se vuelve normal, hablamos con los jóvenes, organizamos actividades, nos reímos, bromeamos… pero luego llega el momento de salir y ellos se quedan adentro.  Incluso a esto es difícil acostumbrarse, el desapego no es simple e invariablemente me afecta.

Siento que me llaman desde la parte superior de sus celdas y me saludan para desearme una buena noche. Yo hago lo mismo, pero también creo que su noche será muy diferente a la mía. Tengo la libertad y hoy me doy cuenta más que nunca de lo valioso que es proteger algo tan precioso.

Ahora para algunos de ellos soy “Stay Human” por mi tatuaje en mi brazo…

Tienen curiosidad y me preguntan el significado y estoy aún más feliz de contarles, también sobre Vittorio Arrigoni aquí…

El cambio de perspectiva, como dice una canción, es posible y aquellos que logran implementarlo ya han hecho mucho por una sociedad mejor.

Después del taller que realicé un joven se acercó y un poco avergonzado me puso el brazalete que hizo durante su tiempo libre, diciéndome:

Tengo un regalo para ti, nosotros lo tenemos igual y lo pondré en la misma muñeca

Cada vez que lo veo, a pesar de estar separados por la puerta, nuestro saludo es mostrar el brazalete.

El momento que llena mi corazón de alegría es cuando le anuncian la fecha de su libertad… No sé si estoy emocionada de verlos salir y correr hacia esa puerta que fue un obstáculo entre el exterior y el interior. Qué belleza!!

… ellos saludan y lógicamente hago las recomendaciones, porque podrían reincidir.

Los veo listos para el nuevo mundo, felices y ansiosos por demostrar que todos pueden cometer errores. Es importante comprenderlos y verlos haciendo lo que aprendieron en su encierro.

Es agradable cuando los veo fuera del centro y me dicen lo que están haciendo y cómo les fue en la sociedad. Con ojos brillantes hablan de sus deseos, sus miedos y metas.

Los sentimientos, las emociones, la ira y la decepción se amplifican allí.

Sonreír, intercambiar algunas palabras con ellos, recibir regalos por el solo hecho de existir y escucharlos no tiene precio. La razón por la que estoy aquí es cada vez más clara.

En Bolivia tienen este hermoso hábito de expresar gratitud a la Madre Tierra, agradecer a cada persona en la mesa al final de cada comida, decir al final de una reunión (generalmente en América del Sur) “cuídate”  o “que te vaya bien”.

Es gente que agradece mucho y esto ahora se ha convertido en parte de mi vida diaria y estoy feliz por eso.

Agradezco a las personas que apoyan este proyecto, gracias porque siguen creyendo en nosotros, porque seguimos creyendo que existe un mundo posible y que a partir de gestos simples como el nuestro, podemos mover la conciencia de muchas más personas.

El cambio de perspectiva, como dice una canción, es posible y aquellos que logran implementarlo ya han hecho mucho por una sociedad mejor.

 

#StayHuman

Eleonora

Servizio civilista

2019-2020

Bolivia