Ojalá

Cuando decides partir por un año, crees que el tiempo va a pasar súper rápido. Todo el mundo te dice que ni siquiera te vas a dar cuenta de que pasan los meses. Cuando llegas en un país totalmente diferente del tuyo, como Bolivia es totalmente diferente de Italia (mi país de origen), te das cuenta que un año es muy poco, pero 365 días pueden ser muchos. Suficientes, cuanto menos, para descubrir los colores, sonidos, gustos, culturas y paisajes del nuevo mundo donde te encuentras. Y así empiezas soñando con todo lo que puedes hacer en un periodo tan largo en un país como Bolivia… sobretodo estando en La Paz como voluntaria de una asociación como ProgettoMondo MLAL.

Desde mi primera semana en Bolivia, me dí cuenta de las grandes potencialidades de esta ONG, debidas al impacto social y político que logra tener en el país. Por ejemplo, fue emocionante participar a las reuniones con el Ministerio de Justicia y Transparencia Institucional y colaborar en la evaluación del nuevo Sistema Penal para Adolescentes boliviano. Estas actividades realmente me hicieron comprender la relevancia de la incidencia política de PMM y la importancia del apoyo técnico que ofrece a las instancias que trabajan con adolescentes con responsabilidad penal. Colaborar con una organización de este tipo te hace entender que un cambio es posible y que se puede lograr un impacto real y positivo en las vidas de las personas, incidiendo en los planes y las políticas del país. De esta manera, te sientes parte de un proceso de desarrollo y construcción de justicia, y sientes que realmente puedes soñar en grande.

En particular, pasé mis primeros meses de “Servizio Civile” colaborando en la organización en el primer Encuentro Nacional de Evaluación del Sistema Penal para Adolescentes, en cual todos los actores que trabajan en la atención a adolescentes con responsabilidad penal se encontraron para debatir de los avances y atascos en la implementación del nuevo Código Niña, Niño y Adolescente (Ley Nº 548 del 17 de julio de 2014). Fue impresionante ver 140 personas (entre jueces, fiscales, defensores, policías, equipos de los centros de atención) involucrarse activamente para compartir un sueño común sobre cómo superar los desafíos presentes y futuros para la construcción de una justicia mejor para los jóvenes bolivianos.

Pero, lo que realmente me emocionó y me hizo pensar que mi estadía en Bolivia tiene realmente sentido fue la participación en el evento de los adolescentes que tuvieron experiencias directas en el sistema penal. Escuchar sus voces, sus relatos de vida y sus necesidades fue la verdadera y mejor evaluación de nuestro trabajo y del sistema penal mismo. Ver a los jóvenes, y no limitarse a pensar en ellos como concepto casi abstracto, recordó a todos los participantes que el verdadero objetivo de nuestra labor son los adolescentes y su reintegración social, más que simplemente la implementación de una ley.

La misma emoción tuve cuando entré en el centro de rehabilitación para jóvenes Qalauma y la cárcel de San Pedro. Trabajar en una oficina y debatir de cómo implementar justicia e ideales puede ser realmente útil, así como tratar de resolver los problemas del sistema penal, pero encontrarse cara a cara con quienes viven las mismas problemáticas de primera mano cada día no es solo útil, sino necesario. Por lo tanto, estoy feliz y orgullosa de hacer parte de una organización como PMM, que no se olvida estas caras, y más bien decide mirarlas cada día, escuchar sus voces y atender sus necesidades, con el claro objetivo de llevar justicia, respeto y tratamientos dignos en cada una de estas vidas.

Ni 365 días son suficientes para un desafío tan grande. No serían suficientes ni siquiera para realizar todos los sueños de justicia que nacen en trabajar en el sistema penal para adolescentes de Bolivia. Ni alcanzarían para descubrir el mundo boliviano, tan diferente, colorido y curioso. Pero, aunque puedan terminar los días de mi experiencia en Bolivia, no terminan mis sueños para este país. Y cada vez que me encuentro con estos pensamientos, me acuerdo las palabras de una poesía de Eduardo Galeano:

“Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.

Ojalá.”

Francesca Constantini